Rincón del juego, o perder el tiempo jugando

Empezamos una serie periódica de posts relacionados con el juego, básicamente de sobremesa. No tienen ninguna pretensión: ni de catálogo ni de catalogación; ni destacar los mejores o dar lecciones de nada porque para esto ya hay expertos en el tema. Sólo pretendemos ser testigo de una experiencia personal sobre un aspecto más de vinculación emocional entre padres e hijos, además de otras (y muchas) bondades que conlleva el juego compartido.

Quizás habrá algún aspecto técnico y trazas de descripción de cada juego, pero no de forma exhaustiva porque el objetivo es altamente emocional: transmitir una pasión que puede ser compartida, superada o hasta negada (cada cual tenga las suyas). Se trata pues de un rincón emocional del juego.

Nos gusta jugar en familia y propiciamos momentos para perder el tiempo jugando.

Empezamos el rincón del juego con el más entrañable para nosotros: el frutal. Entrañable porque ya no jugamos a no ser que lo regalemos a primos o amigos con niños pequeños (recomendado entre 3 y 6 años). No he encontrado a nadie a quien no le guste el frutal (y lo he visto en clases de parvularios y en residencias de la tercera edad!). Es tan entrañable que en casa hasta lo rebautizamos en su día como El cuervo por ser el protagonista a quien debemos vencer cooperando entre los jugadores (otro de sus secretos): o vence el juego o vencen todos los jugadores a la vez.

Es simple (pero no simplista), colorido. Y además con una presentación  muy esmerada de sus elementos. Aparte de varios premios dispone de distintas versiones (para empezar a los 2 años, versión de viaje, versión puzzle o versión App).

Potencia, entre otros, la visión espacial, contiene implícito en el juego un puzzle, trabaja colores y psicomotricidad fina. Pero subrayar sobretodo su valor cooperativo.

Y lo mejor son los niños jugando al frutal con sus padres. Y quien no se lo crea que pregunte a mis hijos: adolescentes y aún lo recuerdan o lo piden esporádicamente para recordar días pasados. Es unánime la decisión en casa de conservar celosamente este juego cuando la mayoría de objetos infantiles coetanios emigraron hace tiempo en adopción.

1 thought on “Rincón del juego, o perder el tiempo jugando”

  1. M’encanta la idea de “perdre” el temps jugant, i poso les cometes perquè crec que el temps del joc és sempre temps guanyat. Estic engegant un projecte que cerca precisament això, crear jocs on els infants aprenguin. Jocs educatius que pel fet de ser-ho no perdin l’essència del joc: la diversió. Tot plegat un repte molt emocionant.
    Us deixo l’enllaç del nostre web que properament inclourà més informació:
    http://www.dabadugames.com

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